La Administración Trump está dividida sobre cómo responder al rápido avance de los principales modelos de inteligencia artificial chinos, según varias fuentes conocedoras de las deliberaciones. El debate enfrenta a una parte de la Casa Blanca, partidaria de imponer controles más estrictos sobre la IA china que pronto podría rivalizar con los modelos estadounidenses más avanzados, y al Departamento de Comercio, que considera esas restricciones inviables en la práctica. La disputa se reavivó tras el lanzamiento la semana pasada del modelo Kimi K3, desarrollado por el laboratorio chino Moonshot AI, que compite con los modelos de Anthropic y OpenAI.
En los últimos días, altos funcionarios de la Casa Blanca han analizado posibles medidas para impedir que los laboratorios chinos desarrollen sus modelos entrenándolos a partir de modelos estadounidenses, una práctica conocida como destilación. Se espera una acción presidencial después de que Anthropic denunciara el mes pasado que la empresa china Alibaba llevó a cabo el "mayor ataque de destilación conocido" contra sus sistemas. El Tesoro estadounidense advirtió de que esta práctica encubierta podría acarrear sanciones y la equiparó a un robo de propiedad intelectual.
Mientras la Casa Blanca sopesa propuestas, aún no se ha remitido una solicitud formal al Departamento de Comercio. Su titular, Howard Lutnick, contempla fórmulas para incentivar a los principales laboratorios estadounidenses a crear sus propios modelos de pesos abiertos y ha hablado en las últimas semanas con responsables de varias firmas de IA.
