La inteligencia danesa ha elevado a 'bajo pero creciente' el riesgo de un ataque militar limitado de Rusia contra algún país de la OTAN en los próximos meses, incluso mientras continúa la guerra en Ucrania. Esta evaluación, junto con las advertencias de la CIA sobre ciberataques y drones, ha alterado la percepción de seguridad en Europa. Mientras Alemania prepara hospitales militares para recibir hasta 1.000 heridos diarios y Francia blindar infraestructuras críticas, España enfrenta una amenaza indirecta pero significativa: el uso de drones 'Gerbera' transportados por buques mercantes en el Mediterráneo.
Un informe de la CIA indica que Moscú podría lanzar estos drones desde el mar contra puertos, aeropuertos o instalaciones estratégicas de España, Francia e Italia. Aunque el Gobierno italiano ha negado que la alerta haya llegado a sus estructuras operativas, la información ha generado inquietud entre los servicios de inteligencia. El alcance de un Gerbera es de hasta 600 kilómetros, lo que permite a un buque ruso situado frente a las costas europeas eliminar la distancia geográfica y provocar daños que obliguen a cerrar infraestructuras o demuestren la vulnerabilidad de la retaguardia. La estrategia rusa busca explotar la 'zona gris' para provocar miedo y divisiones sin cruzar el umbral de una guerra abierta convencional, obligando a los aliados a definir si constituyen una agresión que exige una respuesta colectiva.
