Katalyst Space Technologies ha puesto en órbita su satélite Link, de casi media tonelada, para iniciar una persecución de varias semanas destinada a rescatar el satélite astronómico Swift de la NASA, cuya órbita decae peligrosamente y amenaza con reentrar en la atmósfera en pocos meses. La misión, primera de este tipo, surgió de una convocatoria de la NASA en septiembre para que empresas comerciales diseñaran, fabricaran y lanzaran en menos de un año una nave capaz de acoplarse a Swift y elevar su altitud. Katalyst ganó el contrato y entregó el satélite en nueve meses, un plazo excepcional para una nave inaugural de ese tamaño.
El satélite Link fue integrado en la cofia de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman en la instalación de vuelo de Wallops, en Virginia. El cohete, montado bajo el ala de un avión L-1011, fue trasladado al atolón de Kwajalein, en el Pacífico —a más de 3.200 kilómetros al suroeste de Honolulú—, desde donde despegó a las 4:36 hora del este del viernes tras varios días de espera meteorológica. A 41.000 pies de altitud, el L-1011 liberó el cohete de 18 metros, cuyo primer motor de propelente sólido se encendió cinco segundos después para iniciar el ascenso hasta la órbita donde se encontrará con Swift.
