Kapwing, una plataforma de edición de video, experimentó con un mercado de modelos de IA generativa de imágenes llamado Tess.Design, que ofrecía a los artistas un 50% de regalías por el uso de sus estilos. El proyecto, lanzado en mayo de 2024 y cerrado en enero de 2026, buscaba resolver un problema creciente: la controversia en torno a la IA generativa de imágenes, donde herramientas como DALL-E y Midjourney se entrenaban con datos de artistas sin su consentimiento ni compensación. Tess se presentaba como la primera plataforma con licencia 'adecuada', donde cada imagen era rastreable a un artista consintiente y se le pagaba una regalía.
El modelo de negocio implicaba que los artistas proporcionaban su trabajo para afinar un modelo base de Stable Diffusion. Estos modelos se listaban en un mercado público, y los suscriptores pagaban por acceder a ellos, con el artista recibiendo el 50% de los ingresos. Kapwing construyó una estructura legal basada en un argumento de copyright, postulando que los artistas tenían derechos sobre las obras derivadas debido a la transformación estilística. Ofrecieron adelantos de regalías de $300 a $4,000 para atraer a artistas, además de acceso a sus propios modelos para tareas repetitivas.
La captación de artistas resultó más desafiante de lo esperado. De 325 correos electrónicos enviados, solo el 6.5% aceptaron participar. Las objeciones se dividieron en cuatro categorías principales: oposición ideológica a la IA, preocupación por la dilución de la marca, principios artísticos que se oponían a la generación de IA y el riesgo de daño a la reputación en una comunidad artística hostil a la IA. Los artistas que sí participaron estaban motivados por ingresos pasivos, curiosidad y la posibilidad de delegar tareas repetitivas.
Aunque Tess generó $12,172.33 en ingresos brutos y pagó $18,000 en adelantos, el proyecto resultó en una pérdida neta de aproximadamente $7,000, sin contar el tiempo de desarrollo. La falta de claridad legal en torno a los derechos de autor de la IA, la resistencia de la comunidad artística y la falta de adopción generalizada llevaron a Kapwing a cerrar Tess. Un contrato potencial con un importante medio de comunicación se desvaneció debido a la incertidumbre legal. La experiencia demostró la dificultad de construir un negocio de licencias de IA sobre el talento creativo en un entorno legal y culturalmente volátil.
