Juan Roig, presidente de Mercadona, ha reiterado su postura de que los empresarios deben sentirse orgullosos de pagar impuestos, argumentando que es una contribución necesaria para el Estado. Esta afirmación se produce en un contexto de debate sobre la presión fiscal en España, donde Roig, cuarto en la lista de patrimonios más altos del país con 7.900 millones de euros, destaca la importancia de la recaudación para financiar servicios públicos. Según la memoria anual de 2025 de Mercadona, la contribución tributaria total de la empresa ascendió a 3.383 millones de euros, un 11% más que en 2024, de los cuales 3.110 millones corresponden al negocio español. Roig ha insistido en que el problema no es la cantidad pagada, sino la gestión de los recursos, y ha defendido el Impuesto de Sociedades como una forma de demostrar la solvencia empresarial. Sin embargo, su postura contrasta con la de otros sectores empresariales, como la CEOE, que ha advertido sobre los efectos negativos de la presión fiscal sobre la inversión y la productividad, y ha reclamado una revisión profunda del sistema fiscal español. Mientras Roig enfatiza el orgullo por la contribución, otros directivos señalan que el aumento de gravámenes ha reducido la disponibilidad de dinero para los hogares y ha frenado el crecimiento económico.
