Japón y Vietnam han acordado iniciar conversaciones para explorar una cooperación más estrecha en equipamiento y tecnología de defensa, incluida la posibilidad de desarrollar y producir conjuntamente embarcaciones rápidas de desembarco. El anuncio llega tras la reunión celebrada en Tokio entre el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, y el general Phan Van Giang, viceprimer ministro y ministro de Defensa Nacional de Vietnam, y fue formalizado en un comunicado del Ministerio de Defensa japonés.
La elección de Vietnam responde a una lógica precisa. Vietnam mantiene una política de defensa conocida como los "cuatro noes": no participa en alianzas militares, no se alinea con un país contra otro, no permite bases extranjeras en su territorio ni usa la fuerza en sus relaciones internacionales. Esa postura convierte a Hanoi en un socio discreto para Tokio, que necesita aliados sin suscitar fricciones diplomáticas.
Aunque el comunicado no menciona a China, sitúa la cooperación en dos escenarios sensibles: el mar de China Oriental, prioritario para Japón por la disputa con Taiwán, y el mar de China Meridional, donde Vietnam concentra buena parte de sus tensiones marítimas. Ambos Gobiernos subrayaron la libertad de navegación, el respeto al derecho internacional y la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar.
El movimiento encaja en una transformación más amplia de la base industrial de defensa japonesa, que tras la reforma de abril de 2026 busca participar más activamente en proyectos internacionales. Japón no abandona su cautela histórica, pero empieza a tratar su industria militar como una herramienta también exterior.
