Un equipo del Instituto Courant de la Universidad de Nueva York publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences una serie de experimentos con distintos diseños de aspersores recreativos, conocidos como "silly sprinklers", para ampliar la solución al problema inverso del aspersor, un clásico enigma de mecánica de fluidos. La cuestión, planteada originalmente por Ernst Mach en su tratado de 1883 "Die Mechanik in Ihrer Entwicklung Historisch-Kritisch Dargerstellt", se popularizó en los años cuarenta gracias al entonces estudiante graduado Richard Feynman, que incluso construyó un prototipo en el laboratorio del ciclotrón de Princeton para probar su hipótesis. La intuición sugiere que un aspersor invertido funcionaría como uno normal reproducido hacia atrás, pero la física resulta más compleja. Mach propuso que no habría rotación neta, pues la fuerza de reacción al absorber agua tira de la boquilla en sentido antihorario mientras el agua entrante la empuja en sentido horario, anulándose ambas en régimen estacionario. El experimento de Feynman registró únicamente un leve temblor al aplicar presión antes de que el aspersor regresara a su posición original. Con los nuevos diseños, los autores validan ese mismo comportamiento en distintas geometrías, lo que confirma la vigencia de la explicación propuesta hace más de un siglo.
