Artículo de Lea Verou que defiende el uso de interruptores de modo oscuro con dos estados frente a los clásicos de tres (claro, oscuro y sistema). La autora parte de una premisa: el modelo interno de una aplicación sí necesita tres estados —el valor por defecto del sistema operativo y los valores explícitos de forzado— pero solo dos son relevantes para el usuario en cada momento. El tercero resuelve un problema que el usuario medio no tiene: pulsar el interruptor cuando todo se ve bien para fijar una preferencia futura. Verou argumenta que los controles de tres estados filtran el modelo de datos a la interfaz, incrementan la carga cognitiva y obligan a decisiones de diseño peores (tres iconos, menús desplegables o un ciclo poco ergonómico).
La propuesta es mantener los tres estados en el almacenamiento, pero mostrar solo dos en la UI: el valor resuelto actual y su opuesto. Al pulsar, se guarda la preferencia explícita; al volver a pulsar, se elimina y se vuelve al ajuste del sistema. La pieza también advierte de errores habituales: guardar un valor que coincide con el del sistema convierte un ajuste temporal en permanente, y recalcular el estado cuando cambia la preferencia del sistema sin intervención del usuario rompe su control. El ensayo cierra con la idea de que los navegadores deberían incorporar esta función de forma nativa y que la decisión de incluir un interruptor sigue siendo legítima.
