Intel ha confirmado que su próxima generación de procesadores de escritorio, la serie Nova Lake-S, alcanzará un máximo de 52 núcleos, marcando una evolución significativa en la arquitectura de la compañía. Esta nueva generación, que se distingue por la ausencia de HyperThreading, prioriza la eficiencia mediante una división clara entre núcleos de alto rendimiento (P), de alta eficiencia (E) y de bajo consumo (LP). El diseño adoptado se basa en bloques o 'tiles' con ejecución desagregada, donde cada componente utiliza nodos de fabricación distintos para optimizar el rendimiento y el consumo energético.
La configuración más potente de la gama incorpora 16 núcleos P, 32 núcleos E y 4 núcleos LP, con una memoria caché L3 que puede llegar a los 288 MB en las variantes 'bLLC'. Intel utilizará nuevas arquitecturas, Coyote Cove para los núcleos P y Artic Wolf para los E y LP, lo que promete mejoras sustanciales en el índice de instrucciones por ciclo (IPC) sin necesidad de aumentar las frecuencias. En cuanto a la fabricación, se espera que el bloque CPU esté producido en el nodo Intel 18A, mientras que el bloque GPU y el SoC dependerán de los nodos de 3 nm y 5 nm de TSMC, respectivamente.
Un cambio técnico crucial es el uso del socket LGA-1954, incompatible con el LGA-1851 de la generación anterior, lo que obligará a los usuarios a adquirir una nueva placa base. Aunque la plataforma mantendrá el estándar DDR5, se anticipa compatibilidad nativa con memorias más rápidas, aunque su impacto en el precio final sigue siendo incierto. Esta nueva generación está dirigida principalmente a PCs de escritorio, mientras que las versiones para portátiles (con la etiqueta H) y los modelos de bajo consumo (U o P) se diferenciarán por su menor potencia y consumo energético.
