El agente de inteligencia artificial Instinct ha demostrado su utilidad práctica al gestionar la baja de un vehículo en menos de diez minutos, una tarea que resultaba tediosa para el usuario. El sistema, que requiere el número de teléfono móvil para iniciar la interacción, identificó un desguace cercano que ofrecía servicio de grúa a domicilio. Tras seleccionar la opción más económica, el agente redactó, envió y siguió el proceso de contacto con la empresa, notificando al usuario cada paso hasta la finalización. Aunque el usuario prefiere usar agentes locales por privacidad, este caso ilustra la capacidad de Instinct para manejar trámites administrativos complejos sin intervención humana constante. La herramienta destaca por su seguimiento activo, pero su uso con datos sensibles debe limitarse, ya que la capacidad de resolución aumenta con el volumen de información personal proporcionada, elevando también los riesgos de privacidad.
