El perfil laboral del ingeniero de software atraviesa una transformación acelerada por la inteligencia artificial generativa. Google afirma que el 75% de su código ya lo escribe IA, y según Layoffs.fyi más de 600.000 trabajadores tecnológicos estadounidenses han perdido su empleo desde 2022. La tasa de desempleo de recién titulados en informática subió al 7% en 2024, y la subutilización supera el 19%, según la Reserva Federal de Nueva York. Las ofertas de empleo técnico en Indeed cayeron un 36% entre 2020 y 2025.
Ante ese escenario, los ingenieros adoptan estrategias dispares. Matt, desarrollador que pidió el anonimato, dedica sus cuatro horas diarias de tren a programar un videojuego línea por línea para no perder oficio. George Dover, despedido de Intuit Mailchimp a finales de 2024, evaluó código generado por IA durante meses hasta conseguir un puesto orientado a esta tecnología tras casi 400 candidaturas. Otros exploran la acción colectiva para reclamar protecciones o sopesan abandonar la profesión.
Expertos como Ethan Mollick (Wharton) y Bouke Klein Teeselink (King's College London) coinciden en que la destreza de programar pierde valor, mientras crece la capacidad de revisar código, diseñar sistemas y dirigir herramientas de IA. Shriram Krishnamurthi (Brown) advierte de que los ingenieros no preparados deberán reciclarse, y David Malan (Harvard) prevé un equilibrio entre profesionales humanos y modelos. El coste de la IA —OpenAI habría gastado 8.000 millones de dólares y Anthropic 3.000 millones— refuerza la idea de que la revisión humana seguirá siendo imprescindible.
