El incendio de una locomotora de AVE en Ricla, Zaragoza, ha interrumpido la circulación de la línea Madrid-Barcelona durante cinco horas, afectando a 19.500 pasajeros de Renfe, Iryo y Ouigo. Este incidente, que ocurrió el lunes 12 de octubre, evidencia la pérdida de fiabilidad del sistema ferroviario español tras el accidente de Adamuz a principios de 2026, que causó 46 muertes y obligó a reducir las velocidades en la infraestructura. Los datos muestran que el volumen de incidencias ha aumentado debido al envejecimiento del parque móvil y la alta demanda. En el primer semestre de 2026, la alta velocidad perdió un 20% de sus viajeros, mientras que los trayectos entre Madrid y Zaragoza cayeron un 15%. El caos operativo, con trenes detenidos en estaciones clave como Guadalajara y Calatayud, ha llevado a muchos usuarios a abandonar el tren a favor del coche, que aunque más lento, ofrece mayor seguridad percibida. La recuperación de la confianza en el transporte ferroviario se ha vuelto compleja tras la falta de claridad en las decisiones de seguridad y la reducción de velocidades, que han generado incertidumbre entre maquinistas y pasajeros.
