Un desarrollador expresa su preocupación por la posible estandarización de un software de calidad mediocre impulsado por la inteligencia artificial (IA). En un análisis reciente, advierte que la tecnología podría estancarse en un nivel "suficientemente bueno" que permita crear aplicaciones y sistemas que funcionan al 90%, pero sin alcanzar la excelencia o innovación real. Esta situación, según el autor, podría desincentivar a los desarrolladores y usuarios a exigir mejoras, llevando a una proliferación de productos con fallos y limitaciones aceptadas como normales. Además, señala que la IA tiende a generar soluciones genéricas y poco imaginativas, lo que podría limitar la creatividad y diversidad en el desarrollo de software. El fenómeno no es nuevo, ya que problemas similares han existido debido a incentivos mal alineados en la industria tecnológica, pero la velocidad y facilidad que ofrece la IA podrían agravar esta tendencia. También se destaca que, aunque la IA puede facilitar que usuarios sin conocimientos técnicos creen herramientas básicas, existe el riesgo de que la mayoría prefiera soluciones simples y funcionales sin importar la calidad o innovación. En definitiva, el desarrollador teme que la artesanía en el software desaparezca y que la apatía general impida reconocer esta pérdida en el futuro.
