Holanda presiona en Washington para suavizar el proyecto de ley que recortaría las ventas de ASML a China

Fuentes: Europe is pushing back on Washington's chip war

El ministro de Comercio Exterior de los Países Bajos, Sjoerd Sjoerdsma, viajó esta semana a Washington para reunirse con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y con miembros del Congreso con el objetivo de presionar para suavizar el llamado MATCH Act, un proyecto de ley que restringiría de forma severa las ventas del fabricante holandés de semiconductores ASML a China. "Es excepcional que venga aquí para exponer de forma general nuestras preocupaciones al Congreso", declaró Sjoerdsma a Bloomberg tras los encuentros. "Las apuestas para los Países Bajos pueden ser muy altas".

El MATCH Act, presentado en abril en la Cámara de Representantes, va más allá de los controles de exportación vigentes y pretende prohibir que los fabricantes chinos de chips accedan a equipamiento occidental de semiconductores. La normativa afectaría de manera especial a ASML, la empresa más valiosa de Europa y única fabricante en el mundo de las sofisticadas máquinas de litografía que se utilizan para producir los chips más avanzados de inteligencia artificial. El texto legislativo ampliaría las restricciones a las máquinas de inmersión de ultravioleta profundo (DUV) de ASML, sumándolas a la prohibición ya existente desde hace años sobre sus herramientas más punteras, las de ultravioleta extremo (EUV), que no pueden llegar a China.

China representa actualmente el 19% de las ventas netas de sistemas de ASML, un volumen significativo que quedaría en el aire si el proyecto de ley avanza en su redacción actual. El consejero delegado de la compañía, Christophe Fouquet, explicó a TechCrunch en mayo que lo que China puede comprar hoy son herramientas DUV de generación anterior, equipos que empezaron a comercializarse hace aproximadamente una década, y que el MATCH Act pretende dejar fuera del alcance del gigante asiático.

El movimiento diplomático holandés refleja la preocupación de La Haya por el impacto económico que una medida de este tipo tendría sobre una compañía considerada un pilar de la industria tecnológica europea. ASML, con sede en Veldhoven, no solo es un símbolo del liderazgo industrial neerlandés, sino también un actor central en la cadena global de suministro de semiconductores, indispensable para la fabricación de los procesadores que sustentan la inteligencia artificial, los centros de datos y una amplia gama de dispositivos electrónicos.

La iniciativa legislativa no ha enfrentado aún una votación completa ni en la Cámara de Representantes ni en el Senado, y según Bloomberg, tendría probablemente que ser incorporada en un paquete legislativo más amplio para poder prosperar. Ese margen de maniobra es precisamente el que pretende explotar la diplomacia holandesa, que busca introducir excepciones o ajustes que protejan los intereses comerciales europeos sin debilitar los objetivos de seguridad nacional de Washington.

El episodio ilustra la creciente tensión entre dos aliados tradicionales como Estados Unidos y la Unión Europea en materia de política tecnológica hacia China. Mientras Washington endurece su estrategia para impedir que Beijing acceda a la tecnología más avanzada y mantenga su ventaja en el desarrollo de inteligencia artificial, países como los Países Bajos defienden los intereses de sus campeones industriales. El equilibrio entre contención geopolítica y competitividad económica se ha vuelto cada vez más delicado.

Diferentes voces dentro de la industria y del Congreso estadounidense mantienen posturas contrapuestas. Algunos legisladores argumentan que las restricciones son necesarias para frenar el avance tecnológico chino, mientras que los defensores de ASML advierten de que un recorte tan amplio podría dañar a un aliado clave sin aportar beneficios estratégicos claros, ya que China podría desarrollar capacidades propias con el tiempo. En cualquier caso, el desenlace del MATCH Act tendrá implicaciones que trascienden la relación bilateral entre Washington y La Haya y podrían redefinir el mapa global de la fabricación de chips en los próximos años.

Por ahora, la pelota está en el tejado del Congreso estadounidense. Los Países Bajos han dejado clara su posición y continuarán probablemente su ofensiva diplomática en las próximas semanas. El resultado final dependerá de si los legisladores están dispuestos a introducir matices en un texto que, en su forma actual, amenaza con provocar una de las fricciones comerciales más significativas entre aliados occidentales en la era de la inteligencia artificial.