El director japonés Hirokazu Kore-eda, ganador de la Palma de Oro por “Shoplifters” (2018), estrenó en Estados Unidos su película de ciencia ficción “Sheep in the Box”, un drama familiar ambientado en un futuro cercano en el que una empresa de inteligencia artificial ofrece devolver a un hijo fallecido en forma de un robot humanoide indistinguible de un ser humano. En una entrevista con The Verge, Kore-eda explicó que la película nace de su interés por cómo la IA está transformando el trabajo del duelo, un tema recurrente en su filmografía que ya abordó en “Maborosi” (1995), inspirada en los libros de Elisabeth Kübler-Ross. El director citó varios casos reales que motivaron el guion: la recreación mediante IA de una cantante japonesa fallecida para interpretar una canción nueva y la recreación de una niña muerta en Corea del Sur para ayudar a sus padres. También mencionó negocios en China dedicados a resucitar digitalmente a personas muertas. Durante la escritura, Kore-eda consultó a un experto en robótica, quien le explicó que los robots humanoides generan demasiado calor para funcionar de forma realista y que, si se dejara la ética de lado, sería más viable clonar humanos que construir androides. El director consideró esta posibilidad “mucho más aterradora”. Sobre la decisión de que los humanoides no beban agua ni coman, Kore-eda señaló que fue un recurso narrativo para eludir el obstáculo técnico del sobrecalentamiento y dotar a los robots de independencia respecto a los recursos. La película utiliza tonos tierra en el vestuario de los protagonistas y una paleta dominada por el azul, decisión de la diseñadora Sachiko Ito, quien también pensó en un futuro con climas más cálidos por el cambio climático. Kore-eda reconoció que fuera de la traducción automática apenas ha incorporado la IA en su vida cotidiana.
