China convirtió la isla de Hainan en un puerto de libre comercio el 18 de diciembre de 2025: impuestos reducidos, compras sin arancel y un impuesto de sociedades del 15% frente al 25% continental para los sectores estratégicos. En cinco meses y medio, las importaciones sin arancel se han duplicado hasta 2.650 millones de yuanes (339 millones de euros), y el duty free insular ya mueve más de 20.000 millones.
El precedente es Shenzhen, que en cuatro décadas pasó de pueblo fronterizo a polo tecnológico. Hainan no busca ser otra fábrica de móviles, sino un sandbox de 35.000 kilómetros cuadrados donde probar apertura al capital extranjero y retener el turismo chino que se fuga a Tailandia o Europa. En la isla se celebra también el Foro de Boao, el Davos asiático.
La presencia española se articula a través de la Asociación de Amistad China-España: el economista Antonio Miguel Carmona firmó en diciembre una oficina de representación con el gobierno provincial, el ex presidente del Barça Joan Gaspart figura como "embajador global" y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es asiduo al Foro de Boao. Carmona asegura que ya ha captado 32 empresas, sobre todo del sector turístico.
El artículo recuerda, no obstante, que entrar en Hainan no equivale a entrar en el mercado continental, que la mercancía dirigida al resto de China sigue topándose con otra aduana, y que la etiqueta de "España, primer país" responde a la asociación y no a un acto de Estado. Si el ensayo fracasa, China lo absorberá en una isla.
