Fernando García Poves, guardia civil de tráfico y secretario de la Asociación Española de Guardias Civiles, ha señalado que la reforma del Reglamento de Circulación, en vigor desde el 1 de octubre, genera confusión y riesgos por la falta de claridad en su redacción. Aunque la normativa busca mejorar la seguridad vial y la movilidad, García Poves advierte que la imposibilidad de identificar las señales obligatorias para el uso de arcenes por parte de los motoristas impide su aplicación correcta. Además, critica la redacción del artículo 32 sobre carriles de emergencia, que exige a los conductores orillarse a la derecha en cualquier situación, lo que, según el experto, provocaría un caos total al impedir el uso de los arcenes. También destaca la inconsistencia en la exigencia de calzado cerrado para motoristas, donde la normativa permite el uso de zapatillas o chanclas al no especificar la protección del talón, aumentando el riesgo de lesiones. Finalmente, cuestiona la medida de adelantar a ciclistas en calles de un solo carril, argumentando que no beneficia a los usuarios y podría empeorar la circulación. El agente defiende que la administración debe definir claramente las condiciones de aplicación antes de publicar las normas para evitar ambigüedades.
