El desarrollador de GrapheneOS, una versión de Android centrada en la privacidad, salió en defensa de su sistema después de que un activista usara la función de contraseña de coacción para borrar su teléfono Pixel y bloquear una inspección de agentes federales estadounidenses. En enero de 2025, agentes de Aduanas exigieron al activista ambiental Sam Tunick la contraseña del dispositivo en un aeropuerto; al facilitarla, se ejecutó un borrado irreversible del terminal. En noviembre, la Fiscalía presentó una acusación contra Tunick por vulnerar una ley federal contra la destrucción intencional de bienes bajo control legal del Gobierno, un cargo que puede acarrear hasta cinco años de prisión. Sus abogados pidieron en marzo la supresión de la evidencia obtenida en el interrogatorio, al considerar que se violaron sus derechos constitucionales.
GrapheneOS, fundación canadiense sin ánimo de lucro, aseguró por escrito que no puede ayudar a las autoridades a recuperar los datos y tachó de inconstitucional cualquier ley que obligue a debilitar la seguridad del sistema. La organización recordó que el software ofrece protecciones frente a la extracción de datos, como el reinicio automático del dispositivo tras un periodo de inactividad, que cifra el contenido sin necesidad de recurrir a la contraseña de coacción. El caso reabre el debate entre las facultades de investigación de EE. UU. y el cifrado de dispositivos, un pulso que también enfrenta a Apple y al FBI desde hace años.
