Google retira la función de IA generativa en Earth tras las críticas por desinformación

Fuentes: Google nixes its Earth AI feature one day after launch, amid criticism it would spread misinformation, arstechnica.com, elmundo.es

Google ha retirado en menos de 24 horas una nueva función de generación de imágenes por inteligencia artificial integrada en Google Earth, tras una ola de críticas por el potencial de la herramienta para crear desinformación geoespacial. La compañía integró el jueves su modelo Nano Banana 2 en la aplicación de mapas por satélite, permitiendo a cualquier usuario transformar la vista aérea de cualquier lugar del mundo mediante una simple orden de texto. Un día después, la función había sido desactivada.

La propuesta inicial parecía creativa: navegar hasta un punto del planeta en la versión web de Google Earth, pulsar un botón de creación y describir qué se quería ver. El modelo tomaba como base la imagen real —ya fuera satélite, aérea o un modelo tridimensional— y generaba sobre ella la escena solicitada. Entre los ejemplos que la propia Google propuso estaba reconstruir Pompeya antes de la erupción del Vesubio, convertir la Estatua de la Libertad en una ilustración o visualizar edificios en solares vacíos.

Sin embargo, lo que para Google era una forma de «ser creativo con la geografía» se convirtió rápidamente en una preocupación para periodistas e investigadores. Como señaló en tono sarcástico Shayan86, periodista de la BBC, «no hay forma de que esta nueva función de generación de imágenes por IA en Google Earth, una de las fuentes más fiables de evidencia visual para periodistas e investigadores, pueda ser abusada para difundir desinformación». En la misma línea se manifestó Eliot Higgins, fundador de Bellingcat, organización dedicada a la investigación de código abierto, quien demostró el potencial del problema publicando una imagen generada con la herramienta que mostraba una gigantesca estatua dorada del presidente Donald Trump sobre la Casa Blanca.

El problema de fondo, según recogió El Mundo, era el anclaje de las imágenes a fotografías reales del mundo. A diferencia de otros generadores de IA, los resultados se apoyaban en la geografía auténtica de un lugar, lo que los hacía considerablemente más creíbles que un montaje convencional. Un periodista de 404 Media logró situar con una sola frase un campamento de refugiados junto a la frontera entre México y Estados Unidos, una planta nuclear en Irán y un accidente mortal en una calle de Ámsterdam. La cadena estadounidense NPR generó una imagen del Capitolio de Washington inundado. Ninguna de esas escenas ocurrió, pero todas partían de coordenadas reales.

Bryan Horowitz, director de producto de Google Earth, había promocionado la función en el blog corporativo el 30 de julio como «la primera vez que se pueden generar imágenes personalizadas utilizando las imágenes por satélite, aéreas y tridimensionales de Google Earth junto a Nano Banana, que crea conceptos fundamentados en el mundo real». Tras la controversia, Google emitió un comunicado en el que reconocía que había observado a «profesionales del ámbito geoespacial utilizando esta función para diversos fines útiles», pero también «capturas de imágenes generadas que parecen infringir nuestras políticas». La empresa anunció que «retira esta función en Google Earth mientras trabaja en implementar salvaguardas más sólidas».

El episodio ilustra un problema más amplio que la industria tecnológica aún no ha resuelto: la presión por integrar modelos generativos en todos sus productos choca con la dificultad de anticipar los usos maliciosos. Según El Mundo, la herramienta contaba con filtros, límites diarios de generación y una etiqueta que marcaba el contenido como «experimental», pero ambos mecanismos eran fáciles de burlar. Las imágenes también llevan una marca de agua invisible que las delata como generadas por IA, un sistema igualmente sencillo de esquivar y que rara vez se verifica cuando una fotografía comienza a circular de forma viral por redes sociales.

El contexto es clave. Ars Technica recordó que ya existen numerosas herramientas de IA generativa que permiten modificar imágenes de edificios y ciudades, por lo que en la era de la inteligencia artificial casi cualquier imagen en la web puede ser manipulada sin necesidad de ser un experto en Photoshop. La novedad —y el riesgo— de la función de Google Earth era democratizar y simplificar ese proceso vinculándolo directamente a una de las fuentes de referencia para la verificación visual de lugares.

Por ahora, Google ha retirado la función hasta desarrollar nuevas capas de protección. El caso deja abierta la pregunta de si la inteligencia artificial generativa puede integrarse con seguridad en herramientas de referencia informativa, o si el riesgo de desinformación terminará por limitar su despliegue en productos basados en datos del mundo real.