La startup neoyorquina General Intuition anunció el cierre de una ronda de financiación de 320 millones de dólares que valora a la compañía en 2.300 millones de dólares, según confirmó la propia empresa. La operación, liderada por Khosla Ventures y con la participación de General Catalyst, Jeff Bezos, Eric Schmidt, el expiloto de Fórmula 1 Nico Rosberg e investigadores de Google DeepMind y el MIT, eleva el capital total captado por la compañía a 454 millones de dólares desde su lanzamiento en octubre del año pasado, cuando levantó 134 millones en una ronda semilla.
El corazón de General Intuition es un modelo agentic —un sistema de inteligencia artificial capaz de actuar de forma autónoma— entrenado con cientos de millones de horas de partidas grabadas por usuarios de Medal, la plataforma de compartición de clips de videojuegos creada previamente por Pim de Witte, cofundador y CEO de la compañía. De Witte, de 31 años y nacionalidad holandesa, defiende que la clave no reside únicamente en el material audiovisual, sino en las etiquetas de acción embebidas en los vídeos: registros exactos de los botones pulsados y el momento en que se pulsaron. Según el empresario, la mayoría de competidores intenta inferir las acciones únicamente a partir del vídeo, un enfoque que considera insuficiente.
Durante una demostración en la sede de la compañía en Nueva York, TechCrunch pudo comprobar cómo un agente jugaba de forma autónoma durante más de cien horas seguidas en un entorno similar a Fortnite, mientras un robot cuadrúpedo real, controlado por el mismo modelo, se desplazaba por la oficina valiéndose de una única cámara. El equipo explicó que bastaron ocho minutos de datos robóticos recopilados en la calle para ajustar el modelo al entorno interior, lo que sugiere un elevado grado de transferibilidad entre el mundo virtual y el físico. La compañía también mostró un world model propio —un entorno simulado generado fotograma a fotograma, sin motor gráfico tradicional— en el que los agentes aprendieron de forma implícita que las paredes no se atraviesan, las escaleras sirven para escalar y las sombras cambian con el sol.
De Witte describió esta tecnología como "la siguiente fase del preentrenamiento" y sostuvo que contar con un único modelo capaz de responder a información en pantalla en Fortnite y, al mismo tiempo, a dinámicas del mundo real, supera las capacidades de cualquier modelo de lenguaje de gran tamaño (LLM, por sus siglas en inglés). Para General Intuition, el world model no es el producto final, sino el entorno de entrenamiento —bautizado internamente como "the gym"—. Su objetivo comercial es vender el propio modelo agentic, y prevén abrir su API de forma más amplia antes de que termine el verano. La mayor parte de la inyección de capital se destinará a escalar la capacidad de cómputo mediante un acuerdo con CoreWeave, con el foco puesto en el preentrenamiento de la próxima versión del modelo.
Vinod Khosla, fundador de la firma inversora líder, enmarcó la apuesta en términos de salto cualitativo: del mismo modo que el razonamiento emergió como un avance decisivo en los LLM, prevé que en los world models el salto sea "la emergencia de la intuición" en la inteligencia artificial, una capacidad análoga a la intuición humana que, en su opinión, sólo puede cultivarse a partir de datos de acción y reacción humana como los que proceden de los videojuegos.
La ronda llega en un contexto de competencia creciente en el terreno de los world models y los agentes generalistas, con rivales como Odyssey —reciente receptor de una valoración de 1.450 millones de dólares con el apoyo de Amazon— y World Labs, de Fei-Fei Li. La propia compañía reconoció que trasladar estos modelos al mundo físico a gran escala sigue siendo un reto sin resolver; la mayoría de enfoques rivales dependen de datos del mundo real costosos y lentos de recopilar. La apuesta de General Intuition es que los videojuegos ofrecen un atajo escalable.
General Intuition surgió tras el rechazo de Medal a una oferta de adquisición por parte de un laboratorio de IA de primer nivel, y desde entonces ha recibido nuevas propuestas que también ha declinado. Tanto los fundadores como los inversores enmarcan la operación como una apuesta generacional, no como una diana de M&A. Khosla fue explícito al respecto: una eventual compra sería "una adquisición de datos" y resultaría "poco interesante".
La compañía ha establecido además límites éticos claros: no desarrollará agentes destinados a causar daño a personas, una línea roja que De Witte justificó con su experiencia de tres años en el ámbito humanitario, incluyendo su trabajo con Médicos Sin Fronteras. Aunque la empresa acepta aplicaciones como búsqueda y rescate, la restricción se produce en un momento de creciente alineamiento de Silicon Valley con el sector de defensa, una dinámica a la que De Witte se mantiene deliberadamente ajeno. Su decisión de contratar a la jefa de gabinete Brianna Martin, quien renunció públicamente a Palantir por su trabajo con ICE, refuerza esa identidad europea y distanciada de la corriente dominante del valle.
De cara a los próximos meses, la compañía afronta el reto de demostrar que su modelo puede sostener el salto del entrenamiento virtual al despliegue físico a escala comercial. La disponibilidad de una API más amplia y el avance en el preentrenamiento de la siguiente generación del modelo marcarán el pulso de un proyecto que, pese a su corta trayectoria, ya se codea con los principales actores de la nueva carrera por la inteligencia artificial general.
