La localidad de Gary, en el estado de Indiana (EE.UU.), lleva casi dos semanas sin suministro eléctrico desde que una tormenta severa azotó la ciudad y dañó sus infraestructuras. Residentes y autoridades locales exigen responsabilidades a las compañías eléctricas, piden mejoras en la red y solicitan medidas de compensación para los usuarios afectados. La prolongada interrupción ha agravado las condiciones de vida en una ciudad que arrastra problemas estructurales y de inversión, donde muchos hogares dependen de la electricidad para calefacción, alimentos y dispositivos médicos. Funcionarios estatales y federales trabajan con las empresas de servicios públicos para restablecer el servicio lo antes posible, mientras se evalúan los daños y se diseñan planes de reparación a largo plazo. El caso ha reavivado el debate sobre la resiliencia de las redes eléctricas en el Medio Oeste ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
