Francesc Augé, un vecino de Barcelona de 55 años, ha intentado quitarse la vida tras 768 días con su derecho a la eutanasia en suspenso debido a la lentitud de la administración de justicia. El caso, que se ha convertido en uno de los dos en España donde familiares impugnan una eutanasia ya avalada por médicos, ha derivado en la admisión del solicitante en un hospital psiquiátrico de la provincia de Barcelona, según informó la Cadena SER y confirmó elDiario.es.
Augé, que sufrió dos ictus y dos infartos, tiene reconocida una discapacidad del 75% y un grave sufrimiento psicológico. Su padre, Noelia, había renunciado a oponerse a la muerte digna de su hijo tras más de dos años de pleito, pero la falta de una resolución formal del juzgado para autorizar el proceso ha provocado la crisis. El juzgado contencioso 5 de Barcelona justificó la demora alegando que la causa estaba en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) catalán, una respuesta que la Generalitat de Catalunya consideró inaceptable y que ha acelerado la solicitud de la Comisión de la Eutanasia para que se resuelva el caso.
Este incidente se enmarca en un contexto judicial complejo. El Supremo de España, en junio, permitió a los familiares impugnar la eutanasia de Augé, aunque una minoría de magistrados advirtió que esto menoscababa el derecho a la muerte digna. La decisión obligó a devolver el caso a un juzgado de Barcelona, donde la tardanza ha puesto en riesgo la vida del paciente. La situación subraya la tensión entre el derecho a la eutanasia y la capacidad de los tribunales para resolver estos casos de forma ágil.
