FRAKTA, la icónica bolsa azul de IKEA: historia de un objeto de culto

Fuentes: The story of a beloved IKEA bag

La bolsa FRAKTA, uno de los productos más reconocibles de IKEA, nació a finales de los años ochenta tras una observación de Ingvar Kamprad y su asistente Sten Lundén en las tiendas de la compañía. En 1986, ambos detectaron que los clientes que compraban artículos pequeños —velas, fundas de edredón o vasos— abandonaban productos a mitad de camino porque las cestas y bolsas disponibles eran demasiado pequeñas. Esa experiencia, calificada por Kamprad como «deplorable», motivó el diseño de una bolsa grande, resistente y barata que pudiera colgarse del hombro, fijarse al carro o transportarse a mano.

El responsable de compras Lars Göran Peterson calculó las dimensiones óptimas a partir del catálogo, y durante un viaje a Taiwán, Kamprad y Peterson encontraron un fabricante que les mostró un tejido de polipropileno usado para sacos de arroz. Para comprobar su resistencia, ambos levantaron a una mujer de unos 50 kilos tomándola de las asas: la bolsa no se rompió. La primera versión fue amarilla, probada en la tienda de Hamburgo en 1989, pero la confusión en las cajas obligó a diferenciar el color de las bolsas vendidas del de las usadas en el autoservicio. Así surgió la FRAKTA azul, fabricada desde entonces por proveedores en Vietnam y otros países.

Con el paso de los años, la bolsa se ha convertido en un objeto cotidiano presente en playas, mudanzas y transporte público, e incluso fue adoptada por dueños de perros grandes en el metro de Nueva York cuando la normativa exigió que los animales viajaran dentro de un bolso. IKEA ha lanzado reediciones limitadas, como la colección YPPERLIG de los diseñadores daneses Rolf y Mette Hay, y colaboraciones con Virgil Abloh, fundador de Off-White. En 2017, una conocida firma de lujo presentó un bolso de cuero arrugado inspirado en la FRAKTA, lo que IKEA respondió con consejos para distinguir su original. Hoy se venden millones de unidades cada año.