Un análisis retrospectivo sobre la Touch Bar de Apple, introducida en 2016 y retirada gradualmente a partir de 2021, examina si sus limitaciones fueron de diseño de software más que de hardware. El artículo repasa las funciones que ofrecía la barra táctil: teclas de función virtuales, controles contextuales por aplicación, tira de control configurable, barra de espacio emoji y vista previa de objetos en apps como Safari y Fotos. Aunque algunos elementos resultaban útiles —como los sliders de volumen y brillo inspirados en el iPhone, o la flecha hacia Touch ID que servía de pista visual—, la interfaz adolecía de problemas de arquitectura: colocación incoherente de los botones de cierre, chevrones cuya dirección no siempre correspondía con su acción, modos híbridos poco claros y duplicación innecesaria de los botones de los diálogos del sistema. La configuración aparecía dispersa entre opciones antiguas del teclado en lugar de tener su propia sección, y la personalización de la tira de control destacaba como lo mejor diseñado del conjunto. Apple solo revisó el hardware una vez, en 2019, reintroduciendo una tecla mecánica de Escape, y no introdujo cambios de software en toda la vida útil de la función. El texto señala también la incomodidad táctil de la barra frente a las teclas físicas, y especula con que la respuesta háptica del trackpad podría haber mejorado la experiencia. El artículo cierra con la idea de que la Touch Bar nació con un aire de proyecto sin ideas claras y se mantuvo sin evolución real durante casi una década.
