A pesar de los repetidos anuncios de su defunción, Fortran sigue siendo, casi siete décadas después de su creación, el lenguaje de referencia para aplicaciones científicas y de ingeniería a gran escala y masivamente paralelas en supercomputadores. Ningún lenguaje moderno —ni C ni C++— compite con él en ese nicho. El artículo de Amen Zwa examina las causas de su pérdida de popularidad y propone vías de modernización. El autor, ingeniero eléctrico con experiencia práctica en Fortran 77 y Fortran 90, combina conocimiento histórico con una visión actual de la comunidad.
El texto arranca con un diagnóstico preocupante: los equipos de Fortran en activo no encuentran programadores jóvenes que reemplacen a quienes se jubilan, porque las nuevas generaciones no están dispuestas a apostar su carrera por un lenguaje considerado arcaico. Zwa repasa la evolución del lenguaje desde su creación por John Backus en IBM en 1957 —el primer lenguaje de alto nivel orientado a cálculo científico— hasta el borrador de Fortran 2023, un estándar moderno con tipado estático fuerte, tipos definidos por el usuario, recursión con eliminación de llamadas cola, objetos, módulos, recolección de basura y paralelismo PGAS integrado. Subraya que Fortran es el único lenguaje estandarizado con procesamiento paralelo incorporado y que, en supercomputación científica, supera en velocidad al mismísimo C.
El artículo está dirigido a programadores paralelos experimentados familiarizados con lenguajes procedimentales y funcionales y con nociones de teoría de tipos simple, paramétrica y dependiente. El autor sostiene que modernizar Fortran merece el esfuerzo, aunque admite que, en el clima actual, tal aspiración resulta una «esperanza perdida». El texto también contextualiza a Fortran junto a otros lenguajes pioneros —LISP, ALGOL, COBOL, Simula— y traza un paralelismo con COBOL, otro «superviviente» sin rival moderno en su dominio (procesamiento transaccional de mainframe).
