La startup estadounidense Form Energy anunció este miércoles una ronda de 750 millones de dólares destinada a ampliar su capacidad de fabricación en Virginia Occidental. Se trata de una de las mayores inyecciones de capital reciente en el sector del almacenamiento energético de larga duración, en plena escalada de la demanda eléctrica por la construcción de centros de datos para inteligencia artificial.
La compañía se especializa en baterías de hierro-aire capaces de entregar energía durante hasta 100 horas, frente a las pocas horas de los sistemas de iones de litio convencionales. Su química se basa en la oxidación y reducción del hierro —el material se oxida al descargarse y se reduce al cargarse— lo que reduce la dependencia de minerales caros como litio, cobalto y níquel.
Form Energy asegura que alrededor del 80% de sus materiales procede de Estados Unidos y el resto de Europa y Asia, sin participación china. Esta cadena de suministro doméstica ha resultado clave para cerrar contratos con grandes clientes: Google adquirirá una batería de 30 GWh para un centro de datos en Minesota por unos 1.000 millones de dólares; Crusoe comprará 12 GWh; y entre sus clientes figuran también Xcel Energy y FuturEnergy Ireland.
La ronda Serie G fue liderada por T. Rowe Price, con participación de Sequoia Capital, Janus Henderson, Franklin Templeton, Coatue, Breakthrough Energy Ventures, GE Vernova y otros inversores. El Wall Street Journal cifra la cartera comercial de Form en unos 80 GWh, cuatro veces más que a comienzos de año.
