El Ford Capri RWD de rango extendido se posiciona como la variante más equilibrada de la tercera resurrección histórica de Ford en Europa, tras el Mustang Mach-E y el Explorer eléctrico. Comparte plataforma MEB del Grupo Volkswagen con el Explorer, el Volkswagen ID.5, el CUPRA Tavascan y el Skoda Enyaq Coupé, pero Ford ha recalibrado suspensión, dirección y control de estabilidad para imprimir un comportamiento diferenciador. La versión analizada equipa una batería de 79 kWh, 286 CV, 545 Nm de par, transmisión automática, 180 km/h de velocidad máxima y una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos, con un precio de 43.908 euros antes de ayudas. Estéticamente, el frontal reinterpreta la clásica calandra de hueso de perro del Capri original con una banda negra y cuatro elementos semicirculares, mientras que la silueta fastback combina el lenguaje cupé con la habitabilidad propia de un SUV. En el interior, Ford monta su software SYNC Move sobre el mismo hardware de infoentretenimiento que los modelos de Wolfsburgo. Frente al Tesla Model Y, rival directo por tamaño y ambición, el Capri confía en la herencia del nombre y en una puesta a punto de chasis propia para abrirse hueco en un segmento de SUV cupé eléctricos cada vez más concurrido.
