Un estudio reciente ha revelado que los filtros de luz azul, como los implementados en funciones como Night Shift de Apple, son en gran medida ineficaces para mejorar el sueño. Patrick Mineault, neurocientífico visual, explica que la clave para regular el ritmo circadiano no reside en filtrar el color azul, sino en controlar la luminancia total (brillo) de la luz a la que se está expuesto. El estudio detalla que, si bien estos filtros reducen la luz azul en aproximadamente un 60%, el impacto en la respuesta de las células fotosensibles del ojo (ipRGCs) es relativamente pequeño, alrededor del 52%, debido a la forma en que el cerebro procesa la luz en una escala logarítmica. Mineault argumenta que incluso esta modesta reducción puede ser contrarrestada fácilmente aumentando el brillo de la pantalla. La investigación subraya la importancia de disminuir la exposición a la luz en general, en lugar de enfocarse únicamente en el color azul, para optimizar el sueño y minimizar el desfase horario.
