El estudio «The great digital fatigue», elaborado por los investigadores de Incogni a partir de una encuesta representativa a 1.000 adultos estadounidenses realizada en junio de 2026, analiza el creciente desgaste de los usuarios con las redes sociales y los servicios de mensajería. La fotografía que dibuja es la de un repliegue silencioso: la mayoría no borra sus cuentas, pero cada vez publica menos, comparte con audiencias más reducidas y evita aplicaciones que le generan estrés.
El 55% de los encuestados publica menos que hace cinco años y el 53% ha limitado quién puede ver sus publicaciones. Casi la mitad (47%) ha eliminado alguna app social o de mensajería por estrés o ansiedad, una cifra que se dispara entre los Millennials (61%) y la Generación Z (56%). La salud mental pesa más en los jóvenes como motivo para abandonar estas plataformas: la citan el 44% de la Gen Z y el 42% de los Millennials, frente al 25% de la Gen X y el 12% de los Baby Boomers. El 51% considera que mantener una presencia en línea se ha convertido en una carga laboral, percepción que alcanza al 60% de la Gen Z.
Los contenidos políticos y la polarización empujan al 44% de los usuarios a querer desconectar. Las razones que llevarían a borrar cuentas son, sobre todo, los riesgos para la privacidad y la seguridad (51%), seguidos del acoso, el bullying y el discurso de odio. Cuando se ausentan de la mensajería, el 27% siente tranquilidad, pero el 22% experimenta ansiedad y un 21% relajación; entre la Gen Z, el 34% siente ansiedad y el 29% miedo a perderse algo. En conjunto, el estudio describe a unos usuarios que pasan de la conexión al desencanto y buscan participación más silenciosa y selectiva.
