Un estudio reciente de Incogni, servicio de eliminación de datos personales surgido de Surfshark, revela un cambio profundo en la relación de los estadounidenses con las redes sociales. La encuestó a 1.000 personas repartidas en cuatro generaciones (boomers, Gen X, millennials y Gen Z) entre el 1 y el 9 de junio de 2026, y concluyó que más de la mitad ha reducido su actividad o publica de forma más selectiva que hace cinco años. ¿Qué explica este repliegue? En primer lugar, la sensación de que mantener una presencia digital se ha convertido en una carga: el 55% de los encuestados afirma que esa tarea se siente como trabajo, porcentaje que se dispara al 60% entre la Gen Z y desciende al 38% en los boomers. En segundo término, la hipersegmentación de los contenidos por parte de los algoritmos, que priorizan publicaciones patrocinadas o vídeos sugeridos frente a las actualizaciones de contactos reales. A ello se suma la creciente politización de las plataformas: el 44% de los encuestados considera que el contenido político aleja a la gente de las redes, con un 48% de acuerdo dentro de la Gen Z. Cuando se les plantea la posibilidad de dejar de publicar por completo, más de la mitad menciona problemas de seguridad, cerca de la mitad señala el acoso o el discurso de odio, y otros apuntan al tiempo perdido y al impacto negativo del doomscrolling en su salud mental. El estudio también detecta diferencias generacionales: la Gen Y y la Gen X asocian la desconexión con sentimientos positivos como paz o alivio, mientras que la Gen Z reacciona con mayor ansiedad ante la idea de prescindir de las redes. En conjunto, el informe describe cómo una herramienta pensada para mantener vínculos se ha transformado, para buena parte de los usuarios, en una fuente de estrés que muchos optan por silenciar.
