Fans de Harry Potter logran que un cable submarino de 430 millones cambie su trazado para no pisar la tumba de Dobby

Fuentes: Fans de Harry Potter logran que un cable submarino de 430 millones cambie su trazado para no pisar la tumba de Dobby, tomshardware.com

Un grupo de fans de Harry Potter logró que el trazado del interconector eléctrico submarino Greenlink, valorado en 430 millones de libras (unos 500 millones de euros o 580 millones de dólares según la fuente), fuera modificado para no afectar la tumba de Dobby, el elfo doméstico de la saga, ubicada en la playa de Freshwater West, en Gales.

El Greenlink es una infraestructura estratégica que conecta una subestación en el condado de Wexford, Irlanda, con otra en Pembrokeshire, Gales, mediante un cable submarino de 160 kilómetros bajo el mar de Irlanda. La obra, finalizada en 2024, comenzó sus pruebas comerciales en enero de 2025 y tiene capacidad para abastecer a unos 380.000 hogares. Sin embargo, el punto previsto para la transición del cable del mar a tierra coincidía con la playa donde se rodó la escena del entierro de Dobby en 'Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1', según recoge The Guardian y reproduce Xataka.

El director del proyecto, Simon Ludlam, relató en un podcast de la BBC cómo recibió cientos de llamadas de fans indignados al descubrir que el cable pasaría 'directo a la tumba de Dobby'. Según su testimonio, su primera reacción fue de incredulidad: '¿Dobby? ¿Quién es Dobby? No conozco a Dobby'. Tras explicarle la situación, Ludlam respondió que se trataba de 'un personaje ficticio en un libro ficticio. Todo es ficción, ¿de qué me estás hablando?'. Sin embargo, su colega le advirtió: 'No, es algo muy, muy serio', y la empresa terminó cediendo ante la presión.

La tumba de Dobby se ha convertido en un punto de peregrinación para los seguidores de la saga, quienes depositan piedras y prendas en homenaje al elfo que murió salvando a Harry Potter. La playa, gestionada por el National Trust, ha advertido en otras ocasiones del impacto ecológico de estas visitas, ya que se trata de un área ecológicamente sensible, según Tom's Hardware.

El cambio de trazado, que finalmente alejó el cable de la tumba ficticia, tuvo un coste inesperado para el patrimonio histórico real. Tal como reconoció el propio Ludlam, para esquivar la tumba de Dobby el cable pasó más cerca de restos y urnas funerarias de la Edad del Bronce. La ironía no pasó desapercibida: un personaje inventado fue protegido, mientras que vestigios arqueológicos auténticos quedaron más expuestos.

El episodio ha reavivado el debate sobre el peso de las comunidades de fans en las decisiones de grandes proyectos de infraestructura. Mientras algunos lectores en comentarios de Tom's Hardware criticaban que los costes adicionales del desvío terminen recayendo en los consumidores eléctricos, otros defienden la sensibilidad cultural y turística del lugar. Lo cierto es que el caso ilustra cómo la cultura popular puede llegar a condicionar obras de ingeniería de cientos de millones de euros, con consecuencias difíciles de anticipar.

A día de hoy, el Greenlink sigue operativo y el proyecto avanza con normalidad. Ludlam bromeó asegurando que 'Dobby está feliz'. La anécdota, aunque extraordinaria, deja una pregunta abierta: ¿hasta qué punto deben las grandes obras públicas considerar el valor simbólico de un lugar para una comunidad global de seguidores?