Un artículo publicado en la revista Nature advierte de que las imágenes generadas o retocadas con inteligencia artificial amenazan la fiabilidad de los estudios de biodiversidad basados en ciencia ciudadana. Los investigadores explican que plataformas como iNaturalist (unos 500 millones de imágenes), la Biblioteca Macaulay (alrededor de 93,9 millones) o WikiAves (6,2 millones) ya albergan cientos de registros multimedia alterados con IA. Estos archivos sustentan el conocimiento sobre la distribución y el comportamiento de las especies, por lo que las manipulaciones podrían derivar en inferencias ecológicas erróneas.
El problema se agrava porque las herramientas generativas pueden eliminar rasgos distintivos de los organismos durante la mejora de las fotografías, dificultando su identificación. Los autores detallan el caso de un supuesto primer avistamiento en Brasil de un tordo sargento (Agelaius phoeniceus) publicado en iNaturalist, que en realidad correspondía a un turpial boyerito (Icterus cayanensis) común en la región. La imagen había sido editada con IA para mejorar su calidad, sin intención de engañar, pero el episodio ilustra los riesgos de confiar en registros manipulados.
