Este artículo del blog de Veit Heller narra su viaje personal en el arte generativo, desde 2016 hasta la actualidad. Inicialmente, el arte generativo era para él un simple ejercicio de programación, utilizando algoritmos matemáticos para crear imágenes. Sus primeras obras se basaban en fórmulas como la espiral de phyllotaxis (que modela la disposición de las semillas en girasoles y piñas), y se caracterizaban por su estética matemática y el uso de colores brillantes o blanco sobre fondo negro. El proceso creativo se limitaba a encontrar un algoritmo, ajustar sus parámetros y obtener el resultado.
Con el tiempo, Heller sintió la necesidad de ir más allá de la simple aplicación de fórmulas. Buscó crear obras con una sensación más física y artesanal, lo que lo llevó a experimentar con texturas. Empezó a simular pinceladas, a utilizar sistemas de partículas para crear la apariencia de pelo o piel, y a variar el grosor de las líneas y la opacidad para imitar el efecto de la tinta sobre el papel. Esta fase estuvo marcada por un predominio de la escala de grises, una elección consciente para concentrarse en la forma y la textura, evitando las dificultades de trabajar con el color.
Posteriormente, Heller exploró el potencial de las líneas, descubriendo que la acumulación de líneas puede crear la ilusión de una superficie, evocando texturas y materiales. Este descubrimiento le permitió avanzar hacia la simulación de materiales específicos, como acuarelas, pinceles de fieltro, o incluso imitaciones de bocetos a lápiz. Estas simulaciones no buscan una precisión física perfecta, sino que capturan la esencia y la emoción asociadas a esos materiales.
El autor describe cómo ha ido desarrollando un “vocabulario” de técnicas y algoritmos, que le permite elegir entre maximalismo y minimalismo en sus creaciones. La pregunta ya no es tanto “¿qué puedo hacer?” sino “¿qué quiero expresar?”. Este cambio de enfoque ha permitido que su estilo personal emerja, aunque aún le cuesta definirlo con palabras. Finalmente, el artículo destaca que, aunque la creación de arte generativo no es una actividad constante debido a las limitaciones de tiempo, el proceso persiste como una forma de expresión personal y un medio para explorar nuevas técnicas y conceptos.
