Europa occidental y el oeste de Estados Unidos encaran una nueva ronda de temperaturas récord en las próximas jornadas, agravada por un fenómeno de El Niño excepcionalmente intenso que se prevé será el más fuerte jamás observado. El presidente francés, Emmanuel Macron, describió la combinación de calor extremo e incendios como "la situación más difícil desde la Segunda Guerra Mundial", mientras cientos de récords de temperatura caen en países como España y Alemania.
En el oeste estadounidense, se esperan máximas de hasta 46 °C en Phoenix, 41 °C en Salt Lake City —posible récord— y hasta 43 °C en zonas de Montana, donde las condiciones secas podrían intensificar los incendios activos. Las mínimas tampoco bajarán: Phoenix empató su récord de mínima más alta con 36 °C.
Corea del Sur y Japón también sufren temperaturas abrasadoras. Las causas incluyen la formación de domos de calor asociados a una corriente en chorro ondulada, aguas oceánicas anormalmente cálidas en el entorno europeo —calentadas por la contaminación por combustibles fósiles, según la científica Jennifer Francis— y los efectos a sotavento del huracán Genevieve, de categoría 5, en la costa mexicana del Pacífico.
Un análisis reciente concluyó que la ola de calor de junio en Europa, que dejó más de 1.000 muertos, no habría sido posible sin el calor añadido a la atmósfera por la quema de combustibles fósiles. Daniel Swain, científico de la Universidad de California, advirtió de que El Niño podría provocar impactos más intensos y tempranos de lo habitual, en un mundo que ya ha superado 1,5 °C de calentamiento.
