Apenas comenzado julio, el Reino Unido y Europa atraviesan ya dos olas de calor sin precedentes que dibujan su nuevo clima. Tras el calor extraordinario de mayo, junio pulverizó récords de temperatura en una quincena de países del oeste, centro y este del continente, con registros hasta 2-3 grados por encima de las marcas anteriores y máximas que superaron los 40 °C pese a no ser aún el mes más cálido del año. En el Reino Unido, Lingwood (Norfolk) alcanzó 37,7 °C, mejorando en más de 2 °C la plusmarca junina previa; largas series de observación vieron sus topes pulverizados por márgenes inusuales, según Ed Hawkins, de la Universidad de Reading. La humectación nocturna fue otro fenómeno crítico: Cardiff no bajó de 23,5 °C en la madrugada del 24 al 25 de junio, la noche junina más cálida registrada en el entorno británico, y la mayor parte de Inglaterra y Gales vivieron al menos una noche tropical (por encima de 20 °C), antes extraordinariamente raras. La misma 'cúpula de calor' afectó al continente: el Deutscher Wetterdienst calificó la situación como 'para los libros de historia' y Météo-France la tildó de 'excepcional'. Expertos como Stephen Belcher (Met Office) y Sonia Seneviratne (ETH Zúrich) atribuyen la intensidad al cambio climático antropogénico, que está haciendo que los sistemas de altas presiones generen picos térmicos cada vez más altos. Europa se calienta más rápido que otras regiones por la pérdida de nieve y hielo y la caída de aerosoles contaminantes, y mares excepcionalmente cálidos retroalimentan las olas terrestres. Los científicos advierten de que las olas de calor seguirán intensificándose hasta alcanzar el cero neto global de emisiones.
Europa registra dos olas de calor históricas en menos de un mes
Fuentes:
'Hotter and hotter and hotter' - Europe's new climate in seven chartsT1state_media
