Un estudio publicado en la American Economic Journal: Applied Economics demuestra que restringir la inmigración de baja cualificación en Estados Unidos reduce el tamaño de las empresas sin generar empleo para trabajadores nativos. La investigación, liderada por Michael A. Clemens y Ethan G. Lewis, utiliza un sorteo aleatorio federal de visas H-2B para medir el impacto económico. Los datos revelan que las empresas que no obtienen visas para contratar trabajadores extranjeros reducen su empleo de este tipo en un 50% y sufren una caída en la inversión y los ingresos. Contrario a las creencias previas, el empleo de trabajadores estadounidenses de baja cualificación no aumenta en las empresas afectadas; de hecho, en zonas rurales, el efecto es positivo pero modesto. Los autores concluyen que los trabajadores extranjeros y los nativos son pobres sustitutos, por lo que la restricción provoca una contracción de la producción y no una reemplazación laboral. Este hallazgo sugiere que aumentar las visas H-2B podría expandir la producción y los beneficios sin reducir el empleo local, ofreciendo evidencia empírica para debates políticos sobre la política migratoria.
