Un estudio publicado en la revista Cortex describe el caso de KCL, un joven de 16 años que posee una memoria autobiográfica altamente superior (HSAM), permitiendole recuperar el 99% de sus recuerdos con una precisión extraordinaria. A diferencia de la creencia popular de que estos individuos son 'ordenadores vivientes' con capacidad de almacenamiento infinita, la investigación demuestra que su cerebro no difiere en estructura o tamaño, sino en la sensibilidad de sus mecanismos de recuperación. Los investigadores, que utilizaron un método de interrupción aleatoria durante tareas monótonas, observaron que KCL experimenta una frecuencia de recuerdos involuntarios inmensamente superior a la del grupo de control, aunque su tasa general de distracción es normal. La conclusión científica es que la particularidad de estas personas reside en un umbral de recuperación mucho más bajo y una sensibilidad extrema a las claves del entorno, lo que permite que cualquier estímulo pequeño desbloquee recuerdos. Esta teoría se alinea con la neurociencia previa, que indica que los cerebros con HSAM muestran una mayor conectividad entre la corteza prefrontal y el hipocampo durante la fase de acceso a la información, permitiendo una recuperación más rápida, aunque la fase de revivir el recuerdo es indistinguible de la de cualquier otra persona.
