Un equipo internacional ha determinado que entre 1979 y 2023 se han perdido 11,3 billones de toneladas de hielo polar, una cifra que representa el 84% del total acumulado en los últimos 50 años. Este hallazgo, derivado del análisis de imágenes del satélite Landsat, confirma que el problema actual tiene fecha definida, con un aumento drástico en las tasas de pérdida a partir de los años 2000. En Groenlandia, las pérdidas anuales pasaron de unas 60 gigatoneladas en la década de 1980 a 192 gigatoneladas en los años 2000, y a 264 gigatoneladas en la década de 2010. La Antártida mostró una tendencia similar, con pérdidas que se triplicaron de 48 a 202 gigatoneladas anuales en el mismo periodo. El estudio atribuye principalmente a este mecanismo la descarga de glaciares hacia el mar, un proceso que se ha acelerado debido al debilitamiento del hielo flotante por el calentamiento oceánico. Aunque la Antártida Oriental registró ganancias neticas de 92 gigatoneladas anuales entre 2020 y 2023, la Antártida Occidental experimentó un aumento del 38% en la descarga glacial, evidenciando la complejidad del deshielo global.
