Un estudio financiado por la NASA y publicado en la revista PLOS ONE alerta sobre los riesgos cardiovasculares para los astronautas que viajen a Marte. La investigación, realizada en un simulador espacial, sometió a ratas a una combinación de microgravedad y exposición a iones pesados, simulando la radiación cósmica. Los resultados mostraron que la radiación induce fibrosis perivascular, un engrosamiento y endurecimiento del tejido circundante a los vasos sanguíneos del corazón. Este daño no es inmediato, sino que se vuelve visible meses después de la exposición. Con una dosis de 0,75 Gy, considerada relevante para misiones a Marte, el colágeno perivascular se duplicó a los 360 días, lo que podría dificultar la distribución de la sangre y aumentar el riesgo de infarto. Aunque los datos provienen de una muestra genética pequeña en ratas y la atribución del daño es compleja debido a la interacción con la microgravedad, los hallazgos sugieren que el sistema cardiovascular sufre alteraciones estructurales significativas. Actualmente, la NASA establece un límite de dosis anual de 600 milisieverts para prevenir el cáncer, pero estos nuevos datos indican que el sistema cardiovascular requiere actualizaciones en las recomendaciones de seguridad para futuras misiones.
