Un informe de la consultora EY demuestra que la política española de vincular la expansión de los centros de datos con la generación renovable enfrenta un desafío técnico insalvable: la intermitencia de las fuentes de energía. Según el análisis, para cubrir la demanda continua de 3,5 GW prevista para 2030, el país necesitaría instalar 49,8 GW adicionales de energía solar, eólica y almacenamiento, una cifra que multiplica por 14 la potencia eléctrica de los servidores. El estudio detalla que, para cumplir con la exigencia de que el 80% del suministro sea renovable y el 80% del consumo sea correlacionado horaria, la sobredimensión es obligatoria. Esta estrategia conlleva consecuencias negativas: se proyectan 19.742 GWh de excedentes anuales, lo que aumentaría los vertidos del sistema eléctrico en un 16% y reduciría la rentabilidad de las instalaciones renovables existentes. Además, el coste de suministro de los centros de datos podría ascender a 133,07 euros/MWh, frente a los 55 euros/MWh del mercado de futuros, duplicando los costes actuales y amenazando la competitividad del sector. Ante estas cifras, el sector tecnológico continúa evaluando recurrir al proyecto de real decreto por vías legales.
