Estados Unidos atraviesa el verano más afectado por brotes de enfermedades transmitidas por alimentos en lo que va de década. La FDA ha identificado más de 12.800 casos vinculados a brotes en 2026, una cifra muy superior a los 895 registrados el año anterior. El mayor foco es un brote de ciclosporiasis ligado a la lechuga iceberg de Taylor Farms, el más grande investigado por la agencia desde los años noventa y responsable de unas 17.180 infecciones confirmadas por laboratorio, según los CDC.
Junto a este, otros brotes activos incluyen salmonella en jalapeños, huevos y comida para perros —con 431 enfermos y 57 hospitalizaciones— y otro combinado de E. coli y salmonella en brotes de alfalfa que afecta a 55 personas en 15 estados.
Expertos consultados por WIRED atribuyen la magnitud a la infrafinanciación crónica de los sistemas de seguridad alimentaria, los vacíos normativos y los recortes aplicados por la Administración Trump. Los CDC perdieron alrededor de 3.000 empleados desde el segundo mandato, incluido un laboratorio especializado en ciclospora que pasó de 11 personas a tres. En 2025 se eliminaron unos 12.000 millones de dólares en Grants a los departamentos de salud estatales, lo que redujo personal sanitario de primera respuesta en estados como Míchigan.
La FDA carece de comisionado permanente desde la dimisión de Marty Makary en mayo, y los CDC estuvieron casi un año sin director. Además, una norma de trazabilidad de 2022 fue retrasada por el Congreso hasta julio de 2028 y presenta lagunas que dificultan el rastreo de productos importados.
