El director general de Ford, Jim Farley, aseguró en el Aspen Ideas Festival de 2024 que no quería devolver el Xiaomi SU7, un eléctrico chino que había logrado importar de Shanghái a Chicago. El tecnólogo Marques Brownlee quedó igualmente impresionado por la versión SU7 Max, que ofrece doble motor, tracción total, arquitectura de 800 V, suspensión neumática y hasta 800 km de autonomía CLTC. Ambos testimonios contrastan con la regulación estadounidense, que bajo la norma de 25 años de la NHTSA impide matricular vehículos extranjeros salvo costosa certificación. A esa barrera se suman las restricciones de la FCC sobre drones y routers extranjeros y los aranceles que bloquean baterías y paneles solares avanzados de fabricación china. El artículo sitúa esta situación como inédita: los estadounidenses observan productos mejores y más baratos en el extranjero sin poder adquirirlos. Como contrapunto, cita a Aptera, startup californiana de tres ruedas y alta eficiencia, que no consigue producción masiva por falta de financiación, mientras Tesla centra su estrategia en el Cybertruck de 100 000 dólares y el robotaxi Cybercab. El texto critica que Elon Musk, tras advertir en enero de 2024 que sin barreras los fabricantes chinos como BYD "demolish" a la competencia, respaldó en la práctica la subida de aranceles del 25 % al 100 % decretada por la Administración Biden, bloqueando la entrada de vehículos como el BYD Seagull, de unos 10 000 dólares.
