El Ministerio de Transportes ha enviado a la Comisión Europea una respuesta negativa a la propuesta de abandonar el ancho de vía ibérico (1.672 mm) y adoptar el estándar internacional de 1.435 mm en toda la red española. Según documentos internos publicados por El País, el Gobierno estima que la conversión exigiría 30.000 millones de euros y unos 30 años de obras, lo que hace la operación inviable tanto en su totalidad como de forma parcial.
La propuesta europea nació en octubre de 2025 dentro del plan para completar la línea de alta velocidad Madrid-Lisboa en 2030 y extender la conexión hasta Francia. Bruselas defendía la migración al ancho estándar como un paso clave para reforzar la competitividad del tráfico de larga distancia y la cohesión transfronteriza. España ha rechazado las tres alternativas sobre la mesa: convertir solo los corredores europeos —lo que aislaría más de 5.000 km de la red—, instalar terceros hilos o carriles para anchos mixtos —descartado por complejidad y coste de mantenimiento— y modificar toda la red de ancho ibérico, considerada inabordable.
La excepcionalidad ibérica se remonta al siglo XIX, cuando tres ingenieros españoles optaron por un ancho de vía más ancho para soportar locomotoras más potentes en un territorio montañoso. La medida dejó a España y Portugal aislados del resto del continente. Hoy conviven tres anchos: el internacional en los 4.000 km de alta velocidad, el ibérico en los 13.000 km de Cercanías y el métrico en 1.210 km. Solo los Talgo Avril de Renfe pueden circular por anchos diferentes, lo que otorga a la operadora pública una ventaja competitiva frente a OUIGO e Iryo en tramos mixtos como el Madrid-Galicia y, próximamente, en la conexión Madrid-Oporto por Lisboa.
