El Banco de España ha determinado que España se ha situado en la primera posición de Europa en el aumento del esfuerzo económico necesario para adquirir una vivienda en propiedad entre 1980 y 2025. Según el informe anual 2025, el sacrificio acumulado en España ha crecido un 88,6%, una cifra casi nueve veces superior a la media de la zona euro (10%) y muy por encima de países vecinos como Francia (9,1%) o Alemania. Este dato se debe a que el incremento de los precios de la vivienda (3,5% anual) ha superado con creces el crecimiento de la renta disponible de los hogares (1,8% anual), generando una brecha que se ha ampliado en comparación con la media de la OCDE y la eurozona.
El organismo público explica que el indicador de acceso a la vivienda disminuyó hasta la adhesión de España a la CCE en 1986, pero alcanzó su pico en 2007 durante la burbuja inmobiliaria. Tras la crisis, el esfuerzo de compra se redujo hasta 2015, momento en el que comenzó una fase de recuperación donde los precios crecen más rápido que los salarios. Actualmente, las familias españolas destinan más de un tercio de sus ingresos a la vivienda, y los hogares sin propiedad necesitan casi siete años de renta neta para comprar una casa. El BdE atribuye esta situación al déficit de 750.000 viviendas, la escasez de suelo urbanizable y la falta de vivienda protegida, factores que han endurecido las condiciones de acceso a la propiedad en España más que en el resto de la Unión Europea.
