España, de país de emigrantes a destino migratorio: así lo cuenta un gráfico interactivo

Fuentes: 35 años de migración en España, en un ilustrativo gráfico: así ha cambiado el mapa de las idas y venidas

Un diagrama de Sankey interactivo de Our World in Data permite visualizar, país por país, los flujos migratorios acumulados desde 1990 hasta 2024. En el caso español, el gráfico muestra una transformación radical: si en 1990 vivían más personas nacidas en España fuera (1,4 millones) que extranjeras dentro, en 2024 la cifra se ha invertido y 8,9 millones de personas nacidas fuera de las fronteras españolas residen en el país, frente a 1,6 millones de españoles en la diáspora. El punto de inflexión se sitúa en torno a 1995, cuando el número de inmigrantes (1,3 millones) superó por primera vez al de emigrantes (1,2 millones).

El vuelco responde a causas económicas, demográficas y geopolíticas bien identificadas: el crecimiento español de los años noventa y dos mil demandó mano de obra que el mercado interior no podía aportar, en un contexto de fecundidad muy baja (1,12 hijos por mujer, según el INE, frente al 2,1 de la OCDE). En 2023, el saldo migratorio superó las 642.000 personas, uno de los más elevados del último siglo.

Los datos proceden del International Migrant Stock 2024 de UN DESA, que cubre 233 países, y recogen el stock acumulado de población nacida en el extranjero, no los flujos anuales. En 1990 los principales orígenes eran Francia, Marruecos y Alemania, y la diáspora española se concentraba en Francia y Argentina, herencia del exilio franquista. Entre 1990 y 2005 la población inmigrante se quintuplicó, con la irrupción de Ecuador, Colombia y Rumanía. En 2024, con cerca de 9 millones de inmigrantes, Marruecos, Colombia y Venezuela encabezan los orígenes.

El gráfico es una herramienta útil para combatir percepciones erróneas sobre la migración, pero presenta limitaciones relevantes: no diferencia entre refugiados, estudiantes, trabajadores temporales o expatriados; no recoge la migración irregular; y reduce un fenómeno complejo a cifras agregadas que ocultan causas y condiciones de vida. Las remesas enviadas a los países de origen, además, constituyen uno de los mayores flujos de capital hacia el sur global.