El gobierno escocés ha anunciado la obligación de presentar evaluaciones de impacto ambiental para todos los nuevos datacentres de gran escala, con una capacidad superior a 50 MW, antes de su aprobación. Esta medida se implementa antes de una votación parlamentaria para establecer una moratoria total a la construcción de infraestructuras de inteligencia artificial, respondiendo a la creciente preocupación pública por el consumo de recursos y las emisiones de carbono. La decisión busca equilibrar los intereses económicos con la sostenibilidad, aunque no detiene por completo el desarrollo de la tecnología.
La medida llega en un contexto de auge en las solicitudes de planificación, con más de 20 proyectos de gran envergadura propuestos, incluido uno en Auchtertool, Fife, considerado el segundo más grande del mundo. Organizaciones como Action to Protect Rural Scotland argumentan que, aunque la evaluación ambiental es un paso necesario, falta una moratoria para evaluar el impacto real en la red eléctrica y la capacidad de la isla. Hannah Mary Goodlad, ministra de finanzas públicas, defendió la medida como una herramienta para crear un campo de juego equitativo y considerar los efectos ambientales desde el inicio. Mientras tanto, líderes de la IA se reunirán con el Rey Carlos en Dumfries House para discutir el futuro de la tecnología, destacando las advertencias sobre su impacto en la supervivencia humana.
