Google ha lanzado un sistema que permite a los usuarios recuperar el acceso a su cuenta grabando un vídeo-selfi y girando la cabeza en varias direcciones, enviado a sus servidores como verificación biométrica. La compañía asegura que los datos permanecerán cifrados y no se usarán para otros fines sin permiso del usuario. La opción no estará disponible para cuentas de Workspace, cuentas infantiles ni las adscritas al Advanced Protection Program.
Google no es la única gran tecnológica que apuesta por esta vía. Meta reimpulsó en octubre de 2024 el reconocimiento facial —que había cerrado en 2021 borrando más de mil millones de caras— para recuperar cuentas hackeadas en Facebook e Instagram, y en diciembre de 2025 lo convirtió en método estándar, con un incremento superior al 30% en la tasa de recuperación en Estados Unidos y Canadá.
La verificación de edad ha abierto otra puerta a la biometría facial. Roblox pidió desde julio de 2025 un vídeo-selfi a adolescentes de 13 a 17 años para desbloquear chats sin filtros; Discord anunció en febrero de 2026 una verificación obligatoria para sus más de 200 millones de usuarios, pospuesta hasta la segunda mitad del año tras un hackeo que expuso 70.000 identificaciones. TikTok combina estimación facial con patrones de comportamiento y enfrenta demandas, incluida una reciente en Florida.
Una investigación de AI Forensics reveló que el proveedor AgeGO enviaba selfis en directo desde sitios porno franceses a Amazon Rekognition junto con la IP del usuario. Frente a la contraseña, el rostro no se puede cambiar si se filtra, lo que sitúa a los datos biométricos en una categoría de riesgo singular.
