El virus Shamonda, históricamente restringido al ámbito animal, ha experimentado una irrupción inusual en Europa tras la detección de la primera infección humana en Francia. Este caso, documentado en la revista Nature, involucra a un paciente inmunodeprimido tras un trasplante de progenitores hematopoyéticos, lo que obliga a reevaluar su potencial zoonótico. Aunque el virus se transmite principalmente por el insecto Culicoides, un díptero de 1 a 3 mm de longitud perteneciente a la familia ceratopogónidos, los investigadores aún no han confirmado si esta es la única vía de transmisión, descartando inicialmente la picadura directa en el entorno natural.
El impacto del virus se ha centrado en el sector ganadero, donde han surgido variantes europeas (SHAV-EU1 y SHAV-EU2) con alta capacidad de contagio. Aunque no causa alta mortalidad animal, su carácter teratógeno representa un riesgo severo, como se documentó en Japón en 2017, donde la infección intrauterina en rumiantes provocó malformaciones graves y artrogriposis. En España, el Ministerio de Agricultura ha confirmado la presencia de estas variantes en Córdoba, Toledo, Ávila, Madrid y Cantabria, manteniendo una vigilancia activa para contener la propagación y proteger la salud animal y humana.
