Los datos climáticos de la AEMET revelan que el verano en España se está alargando a un ritmo de 10 días por década desde los años 80, mientras que el otoño se mantiene estable. Un análisis de 44 estaciones meteorológicas entre 1971 y 2018 muestra que el inicio del verano se adelanta a un ritmo medio de 6,76 días por década, frente a un retraso del final de 2,74 días por década. Esto indica que el verano avanza hacia mayo y junio con mayor agresividad que hacia el otoño. En el norte peninsular, el llamado "primaverano" supera ya los 30 días, afectando principalmente a los Pirineos y el noreste, donde la duración del calor extremo ha aumentado drásticamente. Por el contrario, el sur peninsular y Galicia presentan cifras más estables. Un estudio publicado en Geophysical Research Letters advierte que, si no se mitigan las emisiones, un verano de casi seis meses podría ser la nueva normalidad climática para el año 2100.
