Las imágenes por satélite del astillero de Dalian, al noreste de China, muestran la silueta de un nuevo portaaviones, el Type 004, cuyo casco alcanza ya unos 320 metros de eslora y 46 metros de manga, dimensiones que seguirán creciendo. Será el cuarto portaaviones de la Armada china y podría convertirse en su primer buque de propulsión nuclear, según indicios fotográficos que apuntan a dos estructuras de contención para reactores.
El programa chino arrancó con el Liaoning, un casco soviético inacabado que Ucrania vendió en 1998 y que entró en servicio una década después. Le siguieron el Shandong, aún basado en el diseño original, y el Fujian, que sustituyó la rampa de despegue por catapultas electromagnéticas. El Type 004 va un paso más allá: por tamaño y configuración se aproxima a los superportaaviones de la US Navy, como el USS Gerald R. Ford, de 337 metros.
La propulsión nuclear, de confirmarse, ofrecería autonomía prácticamente ilimitada y energía abundante para sensores, sistemas avanzados y catapultas electromagnéticas, capaces de lanzar aeronaves más pesadas que las rampas convencionales. China trabaja además en una nueva generación de aviones embarcados —el caza furtivo J-35, el avión de alerta KJ-600 y posibles drones navalizados— diseñada para operar lejos del litoral.
El Pentágono estima que China planea contar con nueve portaaviones en 2035. El Type 004 se inscribe en una estrategia industrial más amplia: astilleros que producen destructores, submarinos y grandes buques de guerra a un ritmo creciente, mientras programas equivalentes en Estados Unidos acumulan retrasos.
